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I.
LAS RELIGIONES ORIENTALES
EL
HINDUISMO: Para esta religión de la
India la reencarnación tiene su origen en los textos sagrados Vedas
(Conocimiento), que aparecieron entre los años 800 al 500 a.C., aquí se enseña
que con la muerte sólo desaparece el organismo, mientras que el alma (Atman),
vive muchas vidas en diferentes cuerpos hasta completar la liberación de su ser
(Moksha), por medio de un proceso de nacimiento, muerte y reencarnación
(Samsara); la meta final consiste en romper dicho ciclo y llegar a estar
eternamente en la presencia de Brahma, el “Espíritu Universal” o el “Océano
Divino”; del que surgieron todos
los seres y al que deben retornar.
La
reencarnación va íntimamente ligada al “Karma” de cada persona (la palabra
Karma tiene dos significados: “acción” y “los resultados buenos o malos
de toda actividad física o mental”); y en tal caso, la existencia futura del
Atman está predestinada por el comportamiento de toda su vida terrenal, la que
será favorable o miserable; ya que el Karma opera de una manera implacable con
las personas que se dedican al mal, teniendo como castigo el renacer en algún
animal inferior, planta o cosa. Del mismo modo, la ley del Karma es
independiente del tiempo y el espacio; y por eso, nada tiene que ver que un
individuo necesite trescientos o tres mil años de aprendizaje para evolucionar
completamente.
Para
la religión de los “mil dioses” los méritos propios de cada persona,
pueden tener su recompensa con el renacimiento de alguna de sus divinidades,
como es el caso de Shankara, filósofo, místico y poeta hindú; quien por su
grado de santidad se le veía como la personificación viva de la diosa Shiva.
Igualmente, en el Ramayana, poema épico de la literatura india, se narra que su
héroe el príncipe Rama, era la reencarnación del dios Visnú. Se trata de
una creencia que no tiene nada que ver con el cristianismo.
EL
BUDISMO:
sus creencias religiosas se inicia con
la aceptación del proceso de cambio (samsara), las personas mueren y renacen en
uno de los seis reinos de la existencia universal, descritos en la rueda budista
de la vida; entre ellos el cielo y el infierno, estados imperfectos en los que
la reencarnación depende de los progresos que se haya hecho allí. Por último,
todos los seres humanos irán al reino “sin muerte” llamado “Nirvana”.
La palabra Nirvana tiene su origen en el sánscrito y quiere decir “extinción”,
bien sea de las pasiones, de los errores y demás defectos propios; lo que trae
como resultado final el colmen de la iluminación, la serenidad y tranquilidad
sin limites. Por lo tanto, quien llega al Nirvana ha vencido a la muerte y el
dolor físico.
Los
budistas afirman que todos los individuos se reencarnarán varias veces antes
del alcanzar el Nirvana, llamado también el “Gran Todo”; pero sólo los
seres iluminados o “Budas” pueden recordar sus vidas pasadas; como
su fundador, el príncipe Sidharta Gautama (2500 a.C.), quien decía
tener recuerdos de mil vidas anteriores. Asimismo,
los Lamas Tibetanos plenamente realizados (o Tulkus), pueden escoger las
circunstancias de su próxima reencarnación, e incluso indicar el lugar exacto
donde renacerán, en el cuerpo de un infante que nazca en ese preciso momento, y
que deberá ser cuidadosamente buscado unos ocho años después por los monjes,
gracias a determinadas señales y diversas pruebas de reconocimiento. El caso más
conocido es el de su gran líder el Dalai Lama, cuyo espíritu ha renacido
catorce veces hasta llegar al actual, Tenzin Gyatso (1935-
). Si alguien quiere creer en la reencarnacion puede ser hindu o
budista, pero nunca cristiano.
LA
SOCIEDAD TEOSOFICA: Fundada en 1875 por
la rusa Elena Blavatsky, en compañía de varios masones de Estados Unidos, y
algunos espiritistas. Esta secta de lo
oculto y lo secreto pregona que cada uno va experimentando progresivas
reencarnaciones hasta llegar a ser un dios o “Mahatma”; con la misión de
gobernar todo el universo. Para llegar a esta meta tiene que pasar varios
siglos, como le sucedió a su fundadora, quien aseguraba haber pasado por 32
reencarnaciones durante 72000 años.
Es
este grupo uno de los promotores nueva erianos promotores de la
reencarnacion.Una mezcla de paganismo y religiones orientales con pantalla
cristiana.
II. EL CULTO A LOS MUERTOS
La
doctrina que predica la existencia del cielo y el infierno como moradas eternas
para el alma humana después de esta vida, es un hecho más constante y
generalizado en la historia universal. Así lo demuestra las antiguas culturas
como los babilonios, asirios y egipcios; quienes levantaron templos y pirámides
destinadas a sus reyes y faraones para estar más cerca de ellos, y que luego
despertarían en el más allá.
Por
otra parte, para las religiones monoteístas como el judaísmo, las ofrendas a
favor de los muertos son base de su fe; como lo constata la lectura del Machsor,
libro de oraciones para los días sagrados del Yom Kipuer (La fiesta del perdón).
También las iglesias primitivas
cristianas, a la cabeza con la Católica, los Ortodoxos Griegos y Rusos, los
Arrianos, Nestorianos y Eutiquianos; conservaron en sus liturgias la costumbre
de pedir por las almas de los fieles difuntos. Mientras que para el Islam esta
práctica esta consignada en el libro del Corán.
III. EL PUNTO DE VISTA BIBLICO
Los
reencarnacionistas argumentan sus enseñanzas con las Sagradas Escrituras. Según
ellos, se encuentran al menos unas 600 citas para testificar lo dicho, siendo
las más importantes que interpretan segun su creencia:
-
El
encuentro de Jesús con Nicodemo, cuando le dice: “En verdad, en verdad te
digo que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan
3,3); a lo que los exegetas y teólogos aclaran, que el Mesías está
haciendo referencia al sacramento del bautismo, que nos hace “volver a
nacer por el agua y el espíritu”(5-7).
-
Cuando
se dice que Juan el Bautista era el profeta Elías (reencarnado), que “ha
venido ya” (Mateo 17,12); se da a entender que la fuerza del profeta recae
en la misión del Bautista, quien fue el
precursor de la primera venida de Cristo, y Elías lo será de la
segunda (Parusía).
-
De
Igual manera cuando Juan es interrogado por una comisión del Sanedrín, si
era realmente Elías, éste responde categóricamente
“no lo soy” (Juan 1,21). Sin embargo, se había predicho que Juan
Bautista precedería al Mesías “con el espíritu y el poder de Elías”
(Lucas 1,17; Malaquías 4, 5-6; Eclesiástico 48,10).
-
En
otra oportunidad, el Señor se encarga de decir que su primo no era Elías,
pues éste “ha de venir” (Mateo 11,14); además el antiguo profeta de
Israel se hace visible al lado de Moisés en la transfiguración en el monte
Tabor (17,1-9).
La
Revelación Divina también nos dice que:
-
Con
la muerte, “el polvo (o poéticamente ‘el cuerpo’) vuelve a la tierra
como vino de ella, y el espíritu a Dios, que lo ha dado” (Eclesiastés
12,7).
-
“Porque
todos tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno
reciba lo que le corresponde, según lo bueno y lo malo que haya hecho
mientras estaba en el cuerpo” (2Corintios 5,10)
-
Además
la resurrección del Salvador, y las realizadas por él, son la prueba de
que cada alma fue creada para un cuerpo humano ((1Corintios 15,12-57).
-
El
apóstol Pablo agrega que al final de los tiempos habrá resurrección tanto
de “buenos” como de “malos” (Hechos 24,15); que serán juzgados ante
el tribunal supremo del Hijo de Dios (Mateo 25,31-46; Juan 6,40; Hechos
17,31; Apocalipsis 20,11-15).
IV. EL CONTEXTO
TEOLOGICO
La
reencarnación presenta varias lagunas difíciles de explicar de parte de sus
seguidores:
1.
No pueden definir con claridad en qué momento el alma humana empieza a
existir.
2.
No saben cuántas vidas tienen que experimentar.
3.
No se determina cuánto tiempo tiene que pasar entre una reencarnación y
la otra.
4.
No está establecido cuanto tiempo dura todo este proceso de nacer, morir
y renacer hasta alcanzar el ciclo final.
5.
No presenta una explicación lógica al origen del mal, pues si solamente
los buenos o los menos buenos reencarnan en seres humanos; los malos que renacen
en seres inferiores, tendrán una desventaja al no tener
conciencia de sus errores pasados.
Por
otra parte, la Iglesia Católica desde sus raíces históricas siempre negó la
reencarnación como un hecho real, y con la sola excepción de Orígenes (s.
III), quien dudó si sería posible que se admitiera en el cristianismo.
Los demás Padres de la Iglesia la rechazaron
rotundamente:
San
Agustín, Tertuliano o San Jerónimo; la rechazaron tajantemente. Además el
emperador Justiniano I fue uno de los principales enemigos de la misma, en el II
concilio de Constantinopla en el siglo VI. La reencarnación fue definitivamente
condenada por el magisterio eclesiástico en 1917, bajo el pontificado de
Benedicto XV.
V. LAS PRUEBAS CIENTIFICAS
En
estos últimos años se han hecho famoso en el mundo entero, las experiencias médicas
de algunos psicoterapeutas, parapsicólogos y siquiatras como el doctor Brian
Weiss; autor de varios libros sobre este tema, quien sostiene que es posible que
con las llamadas “regresiones hipnóticas”, los seres humanos puedan viajar
por el pasado experimentando diferentes situaciones de otras vidas. Es
importante aclarar que este método no es capas de demostrar científicamente la
existencia de la reencarnación, pues muchos de los testimonios han sido
imprecisos, incorrectos, no se ajustan a la realidad de los hechos;
varios pacientes coinciden en haber sido un personaje importante como
“Cleopatra” o “Napoleón”. También influye de manera especial fenómenos
de percepción extrasensorial, telepatía, clarividencia o simplemente el
terapeuta es quien induce a la persona a recrear una serie de situaciones
irreales, sugeridas o predispuestas. También se pone de manifiesto que
solamente un 40% de los individuos
sometidos a esta prueba resultan positivo
Para
muchos expertos este método tiene la misma fiabilidad que los sueños, ya que
ambos son elaborador por nuestras fantasías, mezcladas con imágenes de
momentos reales, de deseos y temores del subconsciente; que constituye un depósito
de información mucho mayor del que podamos pensar. Es más, si las
reencarnaciones sucesivas del alma humana fueran ciertas; nuestra memoria, que
junto con la inteligencia y la libre voluntad, son facultades propias del
individuo; sería correcto creer, que todas las personas en estado de normalidad
síquica, sin recurrir a la hipnosis, deberían recordar perfectamente ciertos
instantes de sus anteriores vidas.
Es
por todo lo anterior que podemos afirmar que como cristianos no podemos aceptar
esa creencia pues no tiene fundamento bíblico, ni histórico basado en nuestra
fe, ni científico.
Dios te siga bendiciendo.
Guido
Rojas Misionero de la Palabra(Asociado).
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